Desde hace algunos años las plataformas dedicadas a la formación online se han multiplicado. Un compañero de universidad fundó lo que hoy es Floqq.com, un espacio en el que oferentes y demandantes de formación se encuentran, para sacar unos euros en el primer caso –a veces ni eso– y aprender algo de forma cómoda y asequible en el segundo, haciendo de la plataforma un espacio moderno de intercambio de conocimientos.
Además, tengo la oportunidad de impartir clases en el Instituto Europeo de Posgrado, centro educativo que ofrece todo tipo de formación reglada por internet. Las clases virtuales son cómodas en la medida que pueden verse desde cualquier sitio y están disponibles en vídeo poco tiempo después. Además, siempre es más sencillo escribir un comentario en un foro que levantar la mano en clase.
Una de las plataformas que mayor éxito está teniendo es Coursera. Bajo mi punto de vista, la diferencia frente a sus competidores reside en la calidad de los profesores y materiales que se puede encontrar entre sus cientos de pequeños cursos. No en vano tiene una lista de instituciones colaboradoras envidiable.
Hace tiempo alguien me recomendó el curso de Dan Ariely sobre comportamiento irracional y es una de las mejores cosas que he hecho y que recomiendo a cualquiera que esté interesado en las finanzas conductuales.
Ahora me dispongo, junto con un buen amigo, a realizar el curso de Principios Básicos de las Finanzas Corporativas que ofrece el profesor del IESE Javier Estrada. Sin mucho esfuerzo, permite una aproximación al mundo de las finanzas corporativas, una disciplina económica que siempre me ha interesado.
Otro curso que me ha parecido interesante es el de finanzas personales. Perfecto para recién licenciados que quieran dedicarse al asesoramiento financiero. Además, al estar en inglés permite familiarizarse con los términos más habituales en la profesión.
Ya iniciada una formación en finanzas corporativas, cuando haya cursos disponibles me apuntaré al de finanzas corporativas de la Universidad de Wharton, también certificado, que avanza unos pasos más allá que el del IESE.
Personalmente me han entrado ganas del siguiente curso sobre el futuro energético ofrecido por la Universidad de San Diego con título de verificación. El tiempo dirá pero ya está en la «wishlist».
Hace pocos días leía en El País un artículo que ofrecía las claves para no descolgarse de un curso online, seguramente la principal fuente de abandono de los alumnos. En cuanto faltan a uno de los pasos, la probabilidad de recuperación y continuación es pequeña. Si tenemos en cuenta la gratuidad de la formación, la dosis de esfuerzo que supone a la semana cualquier de estos cursos y la enorme variedad de campos y temáticas disponibles, lo más importante es estudiar aquello que realmente se quiere aprender.



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