Hoy termina el mejor año de los 28 que un servidor carga a la espalda. Pero no se confundan, no me ha tocado la lotería ni me he ido a vivir a ningún lugar extravagante con vistas al horizonte. Tampoco he podido comprarme la casa de mis sueños ni hacer ese viaje que llevo años pensando, que va. Lo verdaderamente revolucionario de este 2015 ha sido, sencillamente, cumplir mi objetivo más importante. Y no, no he ido al gimnasio tres veces por semana, no he dejado de fumar y tampoco he empezado otra carrera. Ojalá.
Hace un año, por estas mismas fechas, le dije a mi jefe –y buen amigo– Vicente que iba a emprender un proyecto personal, mi verdadero objetivo para 2015. No fue nada fácil decirlo, en absoluto, pero era necesario. No tenía ningún miedo aunque no he vuelto a sentir tanta adrenalina desde entonces. Sabía lo que iba a hacer, sabía con quién iba a hacerlo pero no tenía ni las más remota idea de cómo conseguiría arrancar, es decir, facturar (porque si no hay factura, es un hobby). Hubo que empezar desde cero, ése fue el reto que nos pusimos.
Decenas de metas volantes, de pequeños hitos, y muchísima burocracia fueron los primeros renglones de la hoja en blanco que tuvimos en nuestras manos. Socios, compañeros, misión, valores, productos y servicios, web, tarjetas de visitas, oficina, equipos, licencias y un larguísimo etcétera. Y llega el final de año, y con él un repaso a nuestra vida durante los últimos 365 días, un repaso a lo que hemos hecho bien, a lo que hemos hecho mal y a aquello de lo que hemos pasado olímpicamente.
Las lecciones no han sido pocas, unas en forma de error y otras en forma de éxito, y no hemos dejado de aprender. Nada compensa más que la satisfacción de nuestros clientes y por ello hemos trabajado para hacer de ella nuestro leit motiv, cuidando los detalles, aportando soluciones y, en definitiva, creciendo con todos los que han confiado en nosotros.
Así, al final de la agenda del año que acaba, en las páginas de la última semana, como si de un aviso para el siguiente se tratara, un día escribí en rojo y subrayado: «Un nuevo papel en blanco. Que tus objetivos sean más grandes que tus conocimientos».
Por un 2016 lleno de retos.



excelente historia, me encanto que hayas decido emprender un proyecto, ojala te encuentres ennel cuadrante de dueño de negocio con sistema y no en el cuadrante de autoempleo
¡Muchas gracias David! Ha sido un año difícil pero hemos logrado superar el autoempleo, espero que 2016 nos permita seguir creciendo en la misma dirección!
Feliz Año Nuevo